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"X MEN: PRIMERA GENERACIÓN" (2011)

[RESEÑA] Como ser mutante y no morir en el intento

Debo ser sincero. No he sido fan de los cómics (chistes se decía en mis años mozos) de los “Hombres X” ni nunca he leído uno completo. 

Mi humilde conocimiento de ellos se basa en las películas. Las primeras dos muy buenas, una tercera regular y una cuarta (la que narra la historia de Wolverine) insufrible y agónicamente mala.

Así que la presente crítica está elaborada desde el punto de vista de un cinéfilo común y silvestre. Si no la han visto, es mejor que nos visiten después de verla pues no quiero arruinarles las sorpresas.

La lica abre con la historia de Érick, que como todos saben, si leyeron los chistes o vieron las otras cintas, es judío y está en un campo de concentración. Ahí se topa con un alemán más malo que un ataque de amebas y más pesado que una suegra shute.

Este es un doctor que ha visto el poder que el joven tiene sobre los metales y lo quiere utilizar para sus fines. Pero como todo puberto, al Érick le vale la autoridad.

El alemán le dice que  o mueve una moneda con la mente o se truena a su madre (la del Érick por supuesto). Lamentablemente, al futuro Magneto lo acaba la presión y no puede mover la ficha ni tampoco salvar a la ñora.

Ya encabronado, empieza a destruir todo el metal que encuentra a su paso proyectando su ira. Hasta un par de soldados se van shucos cuando les hace el pase de la olla de presión con los cascos.

Mientras al Magneto se lo lleva la tristeza en el campo de concentración, el profe Charles Xavier vive a todo lujo en una mansión pero aún no sueña en ser superhéroe porque está chavito. 

Una noche se encuentra a una patoja azul y encuerada, en la cocina de su casa. Supongo que sufría de déficit de atención parental, porque decide adoptarla como su hermana y sus papás ni en cuenta.

El caso es que pasa el tiempo y Érick ahora se dedica a cazar nazis, en busca de Sebastian Shaw (ahora sí le se el nombre al maloso), que fue quien mató a su mamá. Esta joyita se dedica a traficar armas y ser afila navajas entre Estados Unidos y la Unión Soviética.

Como buen villano se hace acompañar de la mascota de los rojos (digo yo) y por Emma Frost, una rubia bien pobre que no tiene para usar mucha ropa.

El caso es que a este fulano lo busca también la CIA. Al ver que no se trata del típico terrorista le piden ayuda al profe Xavier (que ahora sí ya es profe).

Charles y Érick unen fuerzas y reclutan a varios patojos con habilidades mutantes para darle la caída al Sebastian.

Pero este, más zorro que todos los demás, va un paso adelante y provoca la famosa crisis de misiles de Cuba (¿les dije que la lica está ambientada en los sesenta?).

De ahí se sobreviene las interminables secuencias de acción y los discursos panfletarios entre buenos y malos para darle sabor a la lica. Cuando todo termina y al Sebastian le dan para sus chicles, los humanos ingratos deciden atacar a los mutantes pues temen que sean un peligro para la civilización.

Ahí es cuando Érick decide ponerse la máscara (o mejor dicho el casco) de Magneto y declararse como el nuevo enemigo de la humanidad.  La chica de azul (Mistyque) se va con él, así como algunos de los patojos, mientras Xavier se queda con otro tanto para preparar la secuela (uff).

 
¡Oh por Dios! ¡Soy media hermana de la Pitufina! 
¿Y entonces?

La película está bien estructurada y tiene un ritmo que no da cabida al aburrimiento. La historia tiene algunas inconsistencias que contradicen hechos de las películas anteriores, como el origen de Mistyque o en qué momento quedó Charles Xavier paralítico(lo de su calvicie sigue siendo un misterio), pero eso es para los puristas del cómic.

¿Recomendable? Sí.

¿Entretenida? Desde luego.

¿Iremos a ver la secuela? Claro que sí!!!.


COSAS QUE APRENDÍ VIENDO “X MEN: Primera generación”

1. Una bacinica de peltre impide que te lean los pensamientos

2. El bailarín de “Footloose” se hizo malo y ahora trafica armas

3. Emma Frost te puede dejar frío… o todo lo contrario

4. Si ser mutante es difícil, ser mutante y negro es perjudicial para la salud

5. La mascota del Municipal CSD tiene mal genio

6. ¿Ya les dije de la Emma Frost?