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"TREMORS II: AFTERSHOCKS" (1996) Decente secuela hecha para la TV

[RESEÑA] Earl Basset tiene una crisis existencial desde que derrotó a los graboides hace unos años pero un nuevo ataque en México lo obliga a retomar las armas.



Ni los productores ni nadie del elenco original de "Tremors" se imaginó el éxito que iba a a tener la película sobre gusanos prehistóricos gigantes que atacan en el desierto de Nevada. Así que como era natural, se decidió hacer una segunda entrega.

El proyecto pintaba bien pero la productora Stampede no contaba con un detalle: los estudios Universal querían maximizar sus ingresos así que redujeron el presupuesto de 17 millones de dólares a solamente cuatro millones.

Eso ya no les permitió conservar a su estrella Kevin Bacon, quien de todas maneras no estaba muy convencido de seguir participando en la saga. Además, Universal decidió lanzar la película al mercado del video doméstico (VHS y LaserDisc en esos días) y no arriesgarse a un fracaso taquillero.

Pero la historia no era mala... del todo. Inicialmente se quería que el personaje de Bacon (Valentine) viajara a combatir graboides a Australia. Con la reducción de presupuesto, los productores tuvieron que modificar el libreto y traer a una estrella más económica... Fred Ward, quien sí accedió a participar en el proyecto y repetir su personaje de Earl Basset, compañero de andanzas de Valentine.

¿Cómo justificar la ausencia del personaje de Bacon? De una manera poco creativa. En algún momento, Earl le dice a alguien: "Val se casó con una linda chica, ¿por qué querría arriesgar la vida?", y asunto resuelto.

DE LA TRAMA 
La vida de Earl (Ward) no mejoró mucho que digamos desde que cobró notoriedad al eliminar los graboides de Perfection, hace unos años.

Es cierto que él y Valentine (Bacon) hicieron algo de dinero contando su historia y vendiendo derechos para hacer historietas, juguetes y hasta una máquina de videojuegos inspirados en los los gusanos.

Pero él no ha visto un centavo de ganancias y está al borde de la ruina. Pero eso cambia cuando ejecutivos de una petrolera mexicana lo buscan pues creen que los gusanos han reaparecido en sus instalaciones.

Ellos le ofrecen 50 mil dólares por cada graboide muerto, pero Earl no parece convencido. Entonces aparece Grady (Christopher Gartin), un atolondrado chofer de taxi que se ofrece a acompañarlo a cazar las criaturas.

Obligado por sus deudas, Earl acepta la misión y a su nuevo compañero, todo con tal de mejorar su situación económica. 

Ya en México, confirman que efectivamente se trata de graboides los que han empezado a comerse a los empleados de la petrolera, pero con lo que no contaban es que estos mutan en shriekers (chillones), una especie de pollos prehistóricos que cazan guiados por el calor de las personas.


ASÍ LA VIMOS 
Si bien la historia de esta nueva entrega no tiene la calidad de la original, conserva algunos elementos que la hacen atractiva para el espectador.

Fred Ward se echa al hombro todo el peso de la película y lo hace con eficiencia.

Fue tanta la química que él y Kevin Bacon proyectaron en la película original que buscarle un nuevo compañero debió ser un trabajo difícil. 

Y aunque Christopher Gartin hace lo que puede con el personaje de Grady, no se logra esa conexión tan necesaria para que el espectador se preocupe por nuestros héroes. 

Quien salva esa conexión con el espectador es Michael Gross como Burt Gummer, el entrañable survivalista experto en armas, aunque sin su esposa pues la cantante Reba McEntire, quien la interpretaba, tampoco quiso regresar a la saga.

Desde luego, no falta un interés amoroso para el buen Earl, pues el público quedó defraudado porque en la primera peli se queda solo. Ese papel recae en la guapa experta Kate, interpretada por Helen Shaver.

Si en un principio uno teme que "Tremors II: Aftershocks" se convierta en un derivativo carente de originalidad o frescura, la verdad es que los guionistas nos sorprenden al atreverse a expandir el mito de los graboides y presentarnos nuevas criaturas: los shriekers, que aunque ilógicos y cómicos, son una buena adición a este universo.

El problema es que con tan poco presupuesto, no hubo dinero para crear los animatronics y los realizadores se decidieron por usar la incipiente tecnología CGI para darles vida.

En su momento quedaron muy bien pero más de 20 años después, los efectos se ven primitivos y poco creíbles. Vamos... el diseño de las nuevas criaturas se ve un poco incoherente.

Y la falta de plata se nota no solo en los efectos visuales. El diseño de las locaciones es bastante pobre, se nota que se trata de un modesto plató exterior, aunque esa se convertirá en una constante en el resto de pelis de la saga.

Aún con todo eso en contra, la película ha encontrado su lugar en el gusto del cinéfilo, una secuela bastante digna para el inesperado éxito de la original. Tuvo tan buena acogida en los videoclubes que años después veríamos una tercera parte, ahora protagonizada por uno de los miembros secundarios del elenco original.




EN RESUMEN

• ¿Vale la pena verla? Claro. Con todos sus defectos, se trata de una entretenida película, de esas que solíamos rentar repetidas veces en el videoclub del barrio hace ya muchos años.

• ¿Qué conexión tiene con la película original? Es una secuela directa, así que tiene continuidad y es coherente con los sucesos de la primera parte.

• ¿Salen más graboides? Sí, aunque el filme explora nuevas criaturas para darle frescura a la trama.


¿Ya la vieron? ¿La verán? ¿Qué les pareció? Nos dará gusto saber su opinión.


Ficha técnica:
Nombre original: Tremors II: Aftershocks
Dirección: S.S. Wilson
Elenco: Fred Ward, Chris Gartin, Michael Gross, Helen Shaver
Año: 1996
Estudios: Universal Pictures
País de origen: Estados Unidos
Duración: 1h40m
Relación de aspecto: 1:85
Visionado: DVD Standard 2D