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agosto 22, 2019

"TEMBLORES" (2019) La Guatemala que no queremos ver

[RESEÑA] La "salida del closet" de Pablo, exitoso profesional, esposo y padre de familia, provocará un cisma en su familia y su sistema de creencias. 



Escribe: Giovanni Aldana

Nunca he entendido por qué el cine guatemalteco es bastante temeroso a la hora de explorar tópicos que no tengan que ver con el Conflicto Armado Interno. En lo que va del año, han sido estrenadas al menos tres películas sobre ese tema, con mayor o menor aceptación del público.

Jayro Bustamante decidió salirse de lo usual con su segunda película "Temblores" y toca otros temas igual de espinosos o quizás más: La intolerancia, el conservadurismo, la homosexualidad y la religión.

El mismo director dijo hace unos días durante el pase de prensa de la película, que temía que la temática abordada por "Temblores" pudiera levantar ampollas en algunos sectores sociales. Pero hasta el momento no ha sido así.

Quizás porque el director hizo un trabajo excepcional con la historia y le dio un tratamiento bastante cercano a la realidad. Y es que "Temblores" nos desnuda como sociedad y uno como espectador no puede evitar por momentos voltear la cara pues nos sentimos aludidos en mayor o menor medida por lo que vemos en pantalla.

Pero ojo, que no se trata solo de la homosexualidad asumida por el protagonista, pues el origen del conflicto puede ser cualquiera, y la respuesta de la familia y de la sociedad guatemalteca va a ser siempre la misma: Buscar soluciones por medio de la religiosidad.

DE LA TRAMA

Pablo (Juan Pablo Olyslager) es un hombre que a cualquiera podría parecerle exitoso: Entrado en sus cuarentas, es un profesional estimado en su trabajo, tiene un círculo social refinado, una linda esposa, hijos y una familia unida.

Pero todo su mundo se empieza a resquebrajar cuando se enamora de otro hombre y se descubre su infidelidad.

La reacción de su esposa Isa (Diane Bathen) es prohibirle ver a sus hijos y echarlo de su casa. Pierde su empleo porque ya no encaja con los "altos valores éticos y morales" de la compañía y no lo dejan ver a sus hijos por temor a que les pueda "hacer algo".

Pero su familia cree tener la solución del problema: Someter a Pablo a un tratamiento para "curarlo" de la homosexualidad y qué mejor que los líderes de la iglesia a la que asisten para aplicárselo.

Con todo el deseo de recuperar a su familia, Pablo se enfrenta entonces a la disyuntiva de ser feliz o hacer feliz a los que lo rodean.

ASÍ LA VIMOS
No es una película fácil de ver, como apuntamos al inicio de la reseña.

Es de las pocas producciones de factura nacional que sí nos permite identificarnos con los personajes. Pero no de manera agradable.

Ya lo dijo Bustamente durante el pase de prensa: "Me han señalado de exponer en el extranjero una Guatemala fea, que nadie quiere ver. Pero créanme, allá afuera saben que así somos los guatemaltecos".

Quizás eso explica la decisión creativa de filmar en los lugares menos glamorosos del Centro Histórico, bajo la lluvia y usando una paleta de colores fríos y oscuros. Todo en el universo de Pablo es falto de color para reflejar el drama que atraviesa el protagonista.

La iglesia misma a la que asiste y en donde recibe el tratamiento, carece de empatía y tolerancia. Por el contrario, el mundo de Francisco (Mauricio Armas), su pareja, está lleno de música y relaciones interpersonales cercanas, quizás porque él sí se ha aceptado a sí mismo y está libre de remordimientos.

La fotografía es un poco oscura para mi gusto pero entiendo que es una decisión artística razonada. La banda sonora es mínima y en ocasiones se escuchan algunas canciones como "Ni un centavo" de Malacates Trébol Shop.

El trabajo actoral es la joya de la corona de la película. Una sorpresa muy agradable si se tiene en cuenta que en nuestro país no hay una tradición de actuación para cine. 

Además de Olyslager, destacan las actuaciones de Diane Bathen como la esposa, y la de Sabrina de la Hoz como la líder religiosa. Ambas son un verdadero hallazgo del director pues sin tener experiencia ante las cámaras, nos regalan interpretaciones excepcionales, llenas de matices, que nos llegan a tocar más de alguna fibra emocional.




EN RESUMEN
¿Vale la pena verla? Claro. Son producciones como esta las que van a permitir la maduración de nuestra incipiente industria cinematográfica aunque no sea una película fácil de ver. 

¿Tiene agenda como el resto de películas nacionales? A simple vista, uno podría juzgar que sí tiene una intención de favorecer la agenda LGBTI en nuestro medio, pero el filme es mucho más que eso. Sirve como espejo para que el espectador examine sus propios prejuicios.

¿Es explícita? Depende qué le ofende a cada espectador. Lo que sí puedo asegurarles es que el tema está tratado con bastante respeto y buen gusto por el director y no se enfoca tanto en la homosexualidad asumida del protagonista sino cómo afecta esto a su entorno familiar y social.



¿Ya la vieron? ¿La verán? ¿Qué les pareció? Me dará gusto saber su opinión.


Ficha técnica:
Nombre original: Temblores
Dirección: Jayro Bustamante
Reparto: Juan Pablo Olyslager, Mauricio Armas, Diane Bathen, Sabrina de la Hoz
Año: 2019
Estudios: La Casa de Producción/Tu Vas Voir Productions/Memento Films Production
País de origen: Guatemala/Francia/Luxemburgo
Duración: 1h47mins.
Relación de aspecto: 2:39
Visionado: Proyección Digital 4k 2D
agosto 21, 2019

"HABÍA UNA VEZ EN HOLLYWOOD" (2019) Una declaración de amor al cine

[RESEÑA] Una estrella en decadencia trata de adaptarse al final de la época dorada del cine junto a su mejor amigo, un doble de acción.



Escribe: Giovanni Aldana

Tarantino es como Nolan. Pero esperen a que me explique antes de lincharme. Digo que es como Nolan porque se trata de un cineasta al que se le ama o se le odia. Con la diferencia de que Tarantino es mil veces más carismático que el buen Chris. 

Podrán decir de Tarantino que es un guionista poco original, que no estudió cine, que "toma prestados" conceptos y personajes de otras películas y que tiene un retorcido sentido del humor. Pero de lo que nunca podrán acusarlo es de no amar al cine.

Y precisamente su novena película, "Había una vez en Hollywood" es una declaración de amor a su gran pasión, a su obsesión... a su vida.

Y para ello echa mano de caras conocidas y otras no tanto, quienes aportan su talento para mostrarnos un trozo de historia del séptimo arte, un momento en el tiempo que significó quizás el fin de la inocencia en la Meca del cine. ¡Y qué mejor que Tarantino para contárnosla!

DE LA TRAMA

Rick Dalton (Leonardo DiCaprio) es una actor que ha visto mejores días en su carrera. Relegado a ser estrella invitada en programas de televisión, siente que está llegando al final del camino. 

En su inevitable descenso le acompaña incondicionalmente Cliff Booth (Brad Pitt), un doble de riesgo que ha salido en todas sus películas y a quien le une una amistad de años.

Pero la vida desea darle una segunda oportunidad a Dalton pues un productor está interesado en llevarlo a Italia para protagonizar spaguetti westerns, algo a lo que nuestro héroe se resiste pues lo ve como el "canto de cisne" definitivo de su carrera.

Paradójicamente, Rick vive a la par de la mansión del director Roman Polanski y su esposa, la actriz Sharon Tate (Margott Robie). Hermosa y talentosa, ella es una estrella en ascenso que aún está por descubrir las mieles de la fama y la fortuna.

El filme nos llevará a acompañar a estos tres personajes por varios días en sus vidas cotidianas, teniendo como fondo la contracultura hippie, el amor libre, grandes dosis de cultura pop sesentera y la siniestra "familia" del asesino en serie Charles Manson, cuyo destino está trágicamente unido al de Tate.

ASÍ LA VIMOS

¿Cuando fue la última vez que se sintieron niños viendo una película? Niños en el sentido de recuperar esa capacidad de asombro y credulidad ante lo que estamos viendo en la pantalla.

Quizás esa la mejor forma de describir la experiencia de ver "Había una vez en Hollywood". Me volví a sentir como un niño en dulcería y a medida que la peli avanzaba iba abriendo cada vez más la boca del asombro.

Estamos ante una de las mejores, sino la mejor obra de Quentin Tarantino. Curiosamente es un relato libre de violencia... bueno, en su mayor parte, pero rebosante de nostalgia y muy buena música.

Porque el director es un melónamo consumado y nos presume una banda sonora épica que nos traslada a una época que quizás muchos no vivimos pero que nos hacen dudar de si realmente nacimos en la época adecuada.

Quienes somo niños de los setentas, redescubrimos con nostalgia viejas series de televisión como "Lancer", "El Avispón Verde", "Batman", "Combate", "Los invasores".. uf, y paremos ahí.

Todas ellas en referencias, algunas más sutiles y otras más descaradas, pero que sirven de marco para contar la historia principal. Y del cine tampoco se olvida Tarantino, abundan carteles y marquesinas recordándonos que el final de los sesentas fue una época dorada para el séptimo arte..

Las actuaciones son inmejorables. Desde luego que DiCaprio y Pitt se llevan las palmas y en menor medida Margot Robbie, pero no porque le falte talento sino porque su papel requiere que sea un personaje más bien contemplativo.

De ella, nos quedamos con la secuencia en la que Sharon Tate entra a un cine para ver la reacción del público al ver una de las películas que ella protagoniza. No necesita decir nada. Transmite tal emoción con sus gestos y miradas que uno no puede más que emocionarse.

Se trata de un esfuerzo coral pues cada actor y actriz nos regala actuaciones memorables sin importa lo pequeño de su papel. Casi irreconocibles en mayor o menor medida, desfilan talentos como el fallecido Luke Perry, Dakota Fanning, Bruce Dern, Emile Hirsch, Al Pacino, y la nueva novia del cine, Maya Hawke (hija por cierto de Uma Thurman y Ethan Hawke).

Me quito el sombrero ante el diseño de producción, vestuario y fotografía. Es simplemente espectacular y, aunque falta mucho para la temporada de premios, me atrevo a vaticinar sendas nominaciones para la película.

Pero no es una película perfecta. El ritmo se torna pastoso por momentos, sobre todo si quien la ve no le tiene mucho amor al cine y a la cultura pop. Alguien me comentó que sintió las escenas saturadas de elementos, pero sucede que es un reto para el espectador descubrir cada pequeño detalle y homenaje escondido en ellas.

El tercer acto recupera el frenético ritmo al que el cineasta nos tiene acostumbrados para rematar su historia con absurdo, comedia y ¿por qué no? drama, melancolía y esperanza. 

EN RESUMEN
¿Vale la pena verla? Como ya me eché color de fan de Tarantino, ya saben de antemano mi respuesta. Lo que sí les puedo decir es que vale la pena verla en pantalla grande, mejor si es subtitulada para percibir las sutilezas de los diálogos. 

No concibo escuchar "No manches cabrón, estoy acabado" en lugar de "It's official buddy. I'm a has been" que dice con amargura DiCaprio en algún momento.

¿No dura demasiado? Ronda casi las tres horas, pero una vez uno logra meterse de lleno en la trama, no se siente el tiempo.

¿Qué película  del Tarantino Universe debo ver antes de esta? La verdad es que ninguna, pero si ya vieron las anteriores, ciertas escenas les arrancarán más de alguna sonrisa.


¿Ya la vieron? ¿La verán? ¿Qué les pareció? Me dará gusto saber su opinión.


Ficha técnica:
Nombre original: Once Upon a Time in Hollywood
Dirección: Quentin Tarantino
Reparto: Leonardo DiCaprio, Brad Pitt, Margot Robbie
Año: 2019
Estudios: Columbia Pictures/A Band Apart, Heyday Films
País de origen: Estados Unidos
Duración: 2h41mins.
Relación de aspecto: 2:39
Visionado: Proyección digital 4K 2D Macro XD
agosto 18, 2019

"HISTORIAS DE MIEDO PARA CONTAR EN LA OSCURIDAD" (2019) ¿Se atreven a verla?

[RESEÑA] Un grupo de adolescentes deben enfrentar sus miedos si quieren salir vivos de esta terrible experiencia.


Escribe: Alejandro S. Gramajo

La película está basado en los relatos cortos de terror que André øvredal escribió hace unos años. Él mismo dirige el filme, y ya antes nos había dado una grata sorpresa con "La Autopsia de Jane Doe".

André trata de exprimir en un ambiente de suspenso, ante unos formidables monstruos elaborados por el genio Guillermo Del Toro. Si estos fueran sacados de la bóveda de los Warren, seguro tuviéramos spin off de cada uno de ellos.

La película es clasificación PG13, o sea para adolescentes y adultos. Partamos desde este punto.


Así que tendremos muertes poco violentas, nada de gore. Eso no hay en un ambiente ochentero, pero también se toca el marco de la guerra de Vietnam y la administración de Nixon de fondo.

El filme me pareció hermoso, y como fanático de "Watchmen" simplemente salí fascinado. El guión también es algo muy cuidado. Se nota el amor que øvredal y Del Toro le pusieron a su trabajo.

Es cierto que no crearon el agua azucarada pero nos permiten recordar cuando teníamos la edad apropiada para este tipo de películas, pues la vemos con ojos de adolescente.

Si la vemos con ojos de adulto, nos parecerá algo genérica, quizás repetitiva pero con cierta nostalgia que nos hará recordar series como “¿Le temes a la oscuridad?” o “Escalofríos”. Además el guión te lleva a tal punto que sabes qué pasará con los protagonistas.

Lo malo, son las actuaciones. El elenco juvenil quedó a deber, muy planas sus actuaciones. Vimo también algunas caras adultas conocidas pero que no tienen mucho espacio para impulsar a los menores.


¿Ya la vieron? ¿La verán? ¿Qué les pareció? Nos dará gusto saber su opinión.


Ficha técnica:
Nombre original: Scary Stories to Tell in the Dark
Dirección: André Ovredal
Reparto: Zoe Margaret Colleti, Michael Garza, Gabriel Rush, Dean Norris
Año: 2019
Estudios: Diamond Films/1212 Entertainment/CBS Films
País de origen: Estados Unidos/Canadá
Duración: 1h48mins.
Relación de aspecto: 2:39
Visionado: Proyección digital 4K 2D