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abril 30, 2016

"NO MIREN EN EL SÓTANO" (1973) Modesta pero perturbadora historia difícil de olvidar

[RESEÑA] Una joven enfermera llega a trabajar a un sanatorio en el que perderá la razón.

Cuando uno es cinéfilo de corazón sufre. Y más cuando se es aficionado al cine basura.

A medida que vamos viendo películas, cada vez es más difícil encontrarnos con una que de veras nos deje una impresión perdurable.

A veces esa impresión es desagradable, no porque el filme sea malo, sino todo lo contrario.

Ese es el caso de "No miren en el sotano" (Don't look in the basement), película setentera proyectada originalmente en los autocinemas de aquel entonces.

Pasé tiempo oyendo de ella pero no fue hasta unos días que la encontré completa en Youtube. Gracias a los dioses de la internet por ese portal de videos.

Creo que está mal etiquetada como cine de horror, pues en mi caso, lejos de provocarme miedo, me generó repulsión y me dejó perturbado pero no porque tenga violencia gráfica o extrema.

Es más sutil, por ende más efectiva para provocarnos reacciones viscerales gracias a una historia que, si no es perfecta, nos engancha y nos lleva  a dudar de nuestra cordura.

LA TRAMA 
Pero entremos en materia. El sanatorio Stephen para enfermos mentales está situado en una región remota y de difícil acceso. Es atendido por el dedicado doctor Stephen y asistido por una enfermera ya entrada en años.

A fuerza de lidiar todos los días con los internos, la enfermera está harta y decide renunciar.

El buen doctor está en el jardín, tratando de que un enfermo, que trabajó como juez, canalice su ira partiendo leña.

La enfermera intenta hablar con Stephen y presentarle su renuncia, pero este le dice que no puede irse, pues tiene poco personal.

El juez deja de partir leña y le clava el hacha en la espalda al doctor, matándolo en el acto.

La pobre enfermera, espantada, corre a recoger sus cosas pero es atacada por Harriet, una mujer que cree que una muñeca es su hija. Esta acusa a la enfermera de quererse robar la muñeca y la ahorca.  

Mientras tanto, se ha armado un alboroto por la muerte de Stephen y aparece la doctora Masters tratando de calmar a los internos.

Días después aparece una joven enfermera, la señorita Charlotte, a quien al parecer Stephen había contratado para sustituir a la enfermera anciana.

Al principio, Masters no la quiere pero termina aceptándola. Así, la joven enfermera empieza a conocer a los internos: Un tipo que se cree sargento en medio de una batalla; Sam, un corpulento pero amable hombre de color que sufre una especie de retraso y es amante de los helados.

Además del juez y Harriet, hay un tipo que le gusta burlarse y atormentar a los demás internos, una anciana paranóica, una ninfómana que no duda en empelotarse ante el primer hombre que se le presenta, y así por el estilo.

El caso es que al parecer el doctor Stephen les daba mucha libertad y ahora, la doctora Masters trata de manejar el asilo con severidad.

La joven Charlotte empieza entonces a vivir una pesadilla en la que nadie es lo que parece, principalmente la doctora Masters.

Todo se complica cuando la anciana paranóica trata de advertir a la enfermera sobre el comportamiento de la doctora y amanece un día con la lengua cortada.

La enfermera trata de investigar qué pasó realmente con el doctor Stephen, luego de que Sam le contara que él estaba vivo, cosa que ella no cree.

Al paso de los pacientes se van poniendo agresivos pero cuando Charlotte decide huir se topa con que las puertas tienen candado. 

Y descubre la verdad. La doctora Masters es en realidad una interna más que le ha mentido a todos sus compañeros diciéndole que Charlotte es una enferma que se cree enfermera.

Los internos se sublevan contra Masters y tratan de matarla a hachazos y cuchilladas mientras Charlotte descubre que Stephens está vivo y encerrado en el sótano.

¿Podrá ella escapar sana y salva del sanatorio? ¿Podrá conservar su cordura?    

 
ASÍ LA VIMOS
La película arma una atmósfera bastante efectiva con claroscuros y una música adecuada. No dejemos de lado las actuaciones de los actores, que pese a tener poca experiencia (se nota a leguas), logran interpretaciones fluidas.

La trama es un poco incoherente con aparente falta de rumbo, pero sospecho que fue intención del director para que el espectador no sepa qué pasará después.

Para quienes gustan de películas extremas como "El hostal", quizás les parezca aburrida pero como siempre digo: "A veces menos es más" y el hecho de mostrar la violencia de manera sugerida o en "off the camera" impresiona más.

Perturbadoras son las escenas donde la ninfómana trata de seducir al juez quitándose la ropa frente a él, o como cuando la anciana, con la lengua cortada y ensangrentada trata de hablar con la enfermera.

La acción llega hasta al final, cuando los internos deciden atacar a la doctora Masters, pero a estas alturas, uno está bastante afectado por la trama.
 
EN RESUMEN
¿Vale la pena verla? Sólo para los que gustan del miedo sicológico. 

¿Dónde encontrarla? Varios canales de Youtube la tienen en inglés y en castellano. También fue conocida como "Los olvidados" (The forgotten).

Les dejo una probadita para que se piquen y la busquen.